Hoy es la primera vez que escribo un artículo en mi blog.  He estado semanas pensando en que escribir, dándole vueltas a tal o cual asunto. Al final, mientras pensaba, me acordé de un artículo, que había escrito para mi, mientras estudiaba y leía a Bandura (un afamado psicólogo/intelectual especialista en aprendizaje infantil.).  El tema que trataba era el control de los impulsos. Con ello me refiero a frases que como estas, todos hemos escuchado alguna vez en nuestra vida.

-No sé que me pasa, pero es que no puedo controlarme, si me llama le cojo el teléfono

– No entiendo porque no puedo llevar una dieta.

– Veo el chocolate y tengo que comerlo.

– Soy lo peor, he vuelto a beber…

O en su versión exitosa:

  • Está todo contralado.
  • Para llegar a lo más alto, he tenido que trabajar mucho. El éxito tenía un precio!!.
  • Dulces son los frutos de la adversidad.
  • Para tocar así, le tuve que dar muchas horas al día.

Y a veces aparecen híbridos como…

“un músico disciplinado que consume heroina.”

“una disciplinada gymnasta que come descontroladamente”.

Control y descontrol de la mano.

Entonces, ¿Que es autocontrol?. ¿Demorar una gratificación?, ¿Vencer la tentación?. Existen maneras de resistirse a la tentación. Y aunque pueda parecer lo contrario, ser más o menos autocontrolado, no parece que tenga que ver mucho con estar expuesto a tentaciones. Cierto es que todo ayuda pero al parecer existen personas que tienen muchas fuentes de gratificacion y sin embargo son capaces de moderar la forma de administrárselas. Es frecuente que alguna gente se diga así misma “hasta que no haga los ejercicios de meditación no veo la tele” o “hasta que estudie 4 horas no salgo con mi novio” y parece ser, que hacer estas cosas, dan sensación de orgullo personal.  Algunas personas se exigen niveles de realización muy explicitos que si no alcanzan implican autocastigos.

En algunos grupos como en la religión protestante, por ejemplo,  hay una extremada abnegación (arte de denegar recompensas). Es decir posponer las recompensas inmediatas en favor de una recompensa a largo plazo, muy valorada socialmente. Algunas veces,  la recompensa se encuentra en el otro lado de la vida; mientras tanto, sacrificio. Pero no todo el mundo es igual de autocontrolado. Algunos son capaces de encerrarse meses estudiando para aprobar una oposición para notario, mientras que otros apenas son capaces de mantenerse 5 minútos sin utilizar el móvil.

¿Pero por qué algunos no pueden evitar caer en la tentanción de comer lo que no deben y otros si?. Pues ya sabes, factores ambientales y biológicos.  Sin olvidarnos del factor “autoconciencia”, esa cosa extraña que hace que en un momento dado, uno diga, “pues ya está, se acabó, voy a dejar de fumar”. Cierto es que las personas con lesiones y afectaciones varias en el cerebro que afectan a la autoconciencia no pueden llegar a ese momento…pero afortunadamente no suele ser una tendencia mayoritaria. Pero incluso en “supuestas enfermedades del cerebro”, como la esquizofrenia, puede aparecer esa cosa extraña llamada autociencia en algún momento de la vida de la persona. Los psiquiatras biologicistas acérrimos me dirían que es imposible la autoconciencia durante un delirio, que sólo  puede existir cierto grado de autoconciencia por efecto de la medicación antipsicótica, y tendrían razón, pero…¿Por qué algunos son conscientes de que están delirando y otros no.?. ¿Diagnóstico incorrecto.?. ¿O quizá es que somos algo más que bioquímica cerebral.?.

En cuanto a los niños, al parecer también hay grandes diferencias entre ellos.  Los niños perseverantes, por ejemplo, que muestran capacidad de demorar, (retrasar, frenar), la recompensa con el fin de obtener una meta de mayor valor son menos agresivos que los que no demoran. Al parecer cuando un niño no nace predispuesto a demorar tenemos un temperamento pero no un destino. El aprendizaje del autocontrol será duro, difícil, exigirá redoblar esfuerzos y perderse en mil batallas pero merecerá la pena cuando veamos los frutos y es que ya sabéis el dicho  “dulces son los frutos de la paciencia”. Este es el objetivo de quienes disfrutan educando.

Todos los bebés nacen con una tendencia innata a no demorar. Adquirir la capacidad de demorar se va forjando con el tiempo, a medida que se desarrollan las funciones cerebrales y dicho desarrollo será mejor o peor en función del aprendizaje y el temperamento con el que el niño nace. Y sin embargo siempre hay casos en los que nada funciona, padres que no saben que hacer con sus hijos impulsivos, personas que habiendo sido disciplinados en su infancia y juventud ahora no pueden dejar de llamar a esa persona que les ha dejado etc etc  y entonces tenemos que explorar el mundo afectivo, el mundo biomédico, el mundo espiritual, el mundo de las narraciones que uno se hace e invocar a la memoria biográfica, a la persona, al sentido filosófico de su vida. Y a veces ahí encontramos que no podía demorar porque había una lesión en el cerebro que no había sido detectada, o que no podía demorar porque se dió cuenta de que su pareja no le estaba cuidando como él o ella necesitaba, o no podía demorar porque no le enseñaron, o porque le engañaron toda su vida ya que desconocía que el éxito tenía un precio o porque se consideraba una persona horrible, o porque había una forma de ser ante el mundo que nunca encajó y necesitaba encajar, o porque no pinto aquel cuadro que debió pintar, o porque no es lo mismo estar enamorado que amar,  o por todo a la vez.

Y ahí, para bien o para mal, entro yo en juego.  Y ya que estamos yo me pregunto, ¿Que haces tu para demorar.?. ¿Cúando has tenido éxito demorando, como lo has hecho.?. ¿Que fue lo que pasó en tu autoconciencia, que hizo que un día dijeras, “Se acabó!, no puedo seguir sin demorar esto”.?. ¿Quien o quienes te hicieron darte cuenta de que no podías seguir sin demorar.?. ¿Que cosas crees que tendrían que cambiar en tu forma de sentir/pensar/actuar para demorar eso que nunca demoras?.Te invito a que nos cuentes una experiencia de tu vida, en la que hayas logrado demorar algo, lo que sea, los dulces, el alcohol, el tabaco, una persona…y  explicases cual crees que fue la clave de haber tomado esa decisión. Tu opinión podría dar nuevas esperanzas a personas que estuvieron en tu misma situación o que no saben que hacer con su problema.

 

4 thoughts on “Impulsividad y Autocontrol

  1. Me ha encantado tu artículo. Me gustaría saber que es, según tú, eso de la “autoconciencia”, ¿Es también una función cerebral o es algo más que eso.?. Cuando un niño aprende, por primera vez a sentarse correctamente, y asume esa postura como “alaaaa…estoy sentado en el suelo, esto es sentarse”, cuando antes el niño simplemente se sentaba por azar, porque se caía de culo o por lo que fuere…ese descubrimiento, me pregunto, ¿Implica que de pronto una serie de redes neuronales se conectan y dan lugar a un descubrimiento.?, ¿Estaba programado por los genes que la secuencia de neuronas se conectase así, en un determinado momento, o que hubiese cada vez más probabilidad de que se diese esa conexión determinada.?. ¿Ese descubrimiento, ese darse cuenta, a eso que llamamos inteligencia, estaba ahí mecanicamente determinado o apareció porque de algún modo la inteligencia es algo intrínseco de la materia.?.

    1. Hola Juan. Gracias por tu comentario y bienvenido a mi blog.

      Respeto a tus preguntas, parecen más preguntas filosóficas pero intentaré responderte. Desde la tesis defendida hoy en día por la ciencia, la autoconciencia sería explicada por la formación reticular, que es una estructura básica imprescindible para mantenerse despierto, el tálamo, que es imprescindible para tener consciencia de cosas como el color, dolor, etc etc, y sus conexiones con estructuras del lóbulo frontal. Pero en realidad, todo el cerebro actúa en conjunto, todas las estructuras se relacionan entre ellas, aunque cada una tiene un grado importante de especificidad. Entonces, lo que se supone que ocurre cuando un niño es consciente por primera vez de estar sentado, es que las neuronas del tálamo, ganglios basales, cerebelo etc y las estructuras frontales han alcanzado un determinado grado de desarrollo (tesis madurativa de gesell), y por lo tanto se establecería algo así como un circuito (imagino, hablo de memoria), que se activaría de algún modo en estructuras de los ganglios basales, sistema límbico, tálamo, cerebelo etc. (. Si esa conducta es importante para el niño, desde un punto de vista darwinista lo es para la supervivencia de la especie, ese recuerdo será activado cada vez que sea necesario a través de esas estructuras que mencioné). Una vez que se repite muchas veces ese aprendizaje novedoso, se acaba convirtiendo en inconsciente. Lo que en principio era novedoso pasa a formar parte del repertorio de actos motores del niño. De ahí, que sea tan importante para la psicomotricidad del niño que sea estimulado. De poco sirve para el niño estar preparado, neurológicamente hablando, para aprender determinados movimientos, si el niño no tiene oportunidades de explorar esos movimientos.

      Haces una pregunta sobre si la inteligencia es intrínseca de la materia. Respeto a esa prengunta, en mi opinión, es difícil asegurarlo, dado que existen autores que defienden que la inteligencia es un concepto únicamente antropogénico, mientras que otros lo llevan mucho más allá de eso (pampsiquismo). A veces uno ve cosas en la naturaleza, como los remolinos y los tornados, que parecen tener una finalidad y en ese sentido, parecerían tener un cierto grado de inteligencia, (aunque muy mínimo), pero sinceramente, no sé que pensar. Permanezco agnóstico.

      Un Cordial Saludo.

  2. Pero al final esa autoconciencia de que algo está pasando, no parece ser algo puramente determinado por la materia, ¿no?. Si fuera así, pienso yo, ¿Estaría determinado por la materia, también este comentario que hago sobre el como nos damos cuenta de las cosas.?. Yo entiendo la inteligencia como algo incondicionado, sino no me parece inteligencia, sino un acto mecánico. Si la autoconciencia es un acto mecánico, la psicoterapia y la psicología no serían más que un saber basado en recomponer piezas de una persona e intervenir en determinados circuitos neuronales con el objeto de cambiarlos por otros de un modo mecánico, como si fuera un robot al que le arreglas los circuitos. Digamos que al final, la psicología sería como la fisioterapia del cerebro. La neurología sería la medicina del cerebro, ¿no?. Pero incluso aunque así fuese, se me ocurre ahora, que el hecho de recomponer los circuitos mecánicos, es un acto incondicionado e inteligente…¿no?.

    1. Hola de nuevo Juan. Lo que estás planteando es una hipótesis platónica, es decir, la incondicionalidad de las ideas. Desde un punto de vista científico mecanicista como el actual, las ideas las genera el cerebro, la conciencia, la inteligencia, son funciones cerebrales, ahora bien, el mecanicismo actual cuenta con el apoyo de la entropía y la termodinámica, para deshacerse del mito de “el determinismo absoluto”, así que eso que mencionas de que estamos totalmente condicionados, no sería cierto para un mecanicista, que te diría que simplemente es imposible controlar todos los factores que afectan a un evento, dado que en determinados niveles de la realidad, todo es incertidumbre. En el mundo de la incertidumbre, no hay nada que recomponer, sólo estrategias que diseñar para solucionar, de la mejor manera los problemas. Pero sin duda tu postura es muy interesante y respetable, y algunos científcios como Max Teggman, plantean algo parecido a lo que dices, diciendo que en última instancia todo está contruido por números. SI eso fuera así, pues efectivamente las ideas serían algo incondicionado, no mecánico y metafísico, quizá. Lamenblemente no estoy muy puesto en temas de filosofía. Gracias por la reflexión y un cordial saludo.

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